CLAVES DE UNA EDUCACIÓN CENTRADA EN LA INFANCIA

CLAVES DE UNA EDUCACIÓN CENTRADA EN LA INFANCIA

CLAVES DE UNA EDUCACIÓN CENTRADA EN LA INFANCIA

CLAVES DE UNA EDUCACIÓN CENTRADA EN LA INFANCIA

Si la educación tiene que ver con el “cultivo y desarrollo de lo humano en cada ser humano junto a otros”, es claro que para favorecerla resulta necesario contar con condiciones que permitan ese florecimiento. 

El ser humano desarrollará desde su infancia, mejor o peor, sus potencialidades. Pero un buen acompañamiento y unas estructuras facilitadoras le ayudarán mucho en dicho proceso. 

¿Cómo puede darse un proceso educativo que permita un desarrollo intelectual, emocional, social y moral de un modo integral y saludable en cada niño y niña?

Por una parte, si se logra una atención personalizada, con una mirada atenta y una escucha activa permanentemente conectada por parte de los profesionales que acompañan a los niños y niñas, éstos se sentirán confiados, respaldados, importantes, y en consecuencia animados a protagonizar sus incursiones y aventuras en el mundo del conocimiento, de, desde y para la vida, para la buena vida o el buen vivir respetuoso. 

Claves para una educación centrada en la infanciaUna clave que permite aplicar la mirada atenta y la escucha activa es contar con una ratio pequeña “profesor/a”-niño/a. Otra clave es que el adulto/a esté entrenado en el arte de mirar y ver, y en el de escuchar y comprender. Una más que completaría este apartado de atención y conexión con el niño/a sería la disposición de estructuras espaciales, temporales, organizativas y materiales para que los/las acompañantes realmente puedan ejercitar la mirada y la escucha, y el niño y la niña puedan desarrollar sus potencialidades al amparo de dicho acompañamiento. 

Lo anterior por sí mismo nos lleva a otra clave educativa (y humana) que el periodo de confinamiento durante buena parte del Estado de Alarma remarcó intensamente: somos seres sociales, necesitamos a otras personas, estamos hechos (y a veces deshechos), constituidos de/por relaciones.

En climas o entornos relacionales aprendemos y nos desarrollamos

Los entornos relacionales saludables, respetuosos con cada persona y ricos y diversos en opciones, favorecen que la vitalidad natural de cada niño y niña siga su impulso de desarrollo de una manera óptima. 

En dichos contextos y situaciones, la energía e interés del niño/niña encuentra modos de expandirse en y desde su propio centro, en conexión con otros/as y con lo mejor de su cultura y su sociedad (donde encontrará lugar para sí mismo y posibilidades para hacer aportaciones creativas y transformaciones constructivas en alguna medida.)

El cuidado de los vínculos genera entornos más fértiles para aprendizajes profundos y bien asentados, base para otros nuevos, en una continua ampliación del horizonte de saberes (también de índole práctica y emocional) al que dirigirse y en el que realizarse.

El hilo argumental seguido hasta aquí nos lleva a dar por supuesta una cuestión básica en Educación que no suele resultar tan obvia: el interés del niño/a. 

¿De dónde partir en los procesos educativos? ¿A dónde llegar? Parece que un “ente exterior” decide de antemano tanto un asunto como el otro. Pero, si volvemos sobre la definición (aproximación) de educación que hicimos al principio como “cultivo y desarrollo de lo humano que hay que cada ser humano” …, y no como la “producción de seres útiles para el mercado”, está claro que en realidad el único “lugar” coherente y válido desde donde partir en cada proceso educativo es el propio niño/a (junto a quienes le acompañan).

Claves para una educación centrada en la infanciaClaves para una educación centrada en la infanciaRespecto a “dónde llegar”, es algo que nadie puede predecir de antemano cuando de un proceso vital y abierto se trata. Posiblemente pueda llegar mucho más allá, y también mucho más acá y a muchos más lugares, direcciones y sentidos que los que indique cualquier propuesta curricular.

Podríamos señalar muchas otras claves valiosas para una educación del siglo XXI que posibilite el desarrollo de PERSONAS que puedan hacer habitable el planeta en esta centuria, pero vamos a destacar una última: la importancia del espacio y con él de los ambientes creados para facilitar los procesos educativos. 

El espacio nos condiciona. Es un actor (o actriz) más, que en ocasiones se hace con el papel protagonista y por ello influye poderosamente en los demás. Ordenado nos ayuda a ordenarnos, ensanchado nos ayuda a expandirnos, replegado nos facilita el recogimiento, con materiales a la mano nos facilita el trabajo, sin demasiadas restricciones de movilidad nos permite ensayar nuestra libertad y responsabilidad… Homogéneo nos hace perder nuestra singularidad y las múltiples maneras de encontrarnos y crear con otros/as. Diverso, cambiante y preparado para los niños y niñas en cada momento, empuja a explorar, anima a investigar, acoge para estar y acaricia la evolución de cada uno/a.

De ahí la importancia de diseñar y organizar con mimo el espacio, para transformarlo en ambiente/s atractivos y acogedores, que se convierten entonces, con el apoyo de los/las acompañantes, en maravillosos continentes para el viaje e incluso en unos buenos compañeros y acompañantes más.    

Para que el espacio cumpla al máximo esas funciones y posibilidades educativas ha de considerarse en toda su amplitud, y diseñarse, adecuarse y utilizarse acorde a las necesidades y potencialidades de los propios niños y niñas. De ahí la importancia de utilizar tanto cuanto sea necesario, desde el hall de la entrada hasta el salón de actos, desde la biblioteca hasta la zona de creación, desde el patio hasta el jardín o el huerto. Todos los espacios educan. Todos son actores relevantes que pueden favorecer aprendizajes múltiples en múltiples dimensiones. El interior del edificio no es superior ni merece más tiempo que el exterior (ni viceversa), sino que han de ajustarse a los ricos procesos y momentos de vitales de los niños/as. 

Claves para una educación centrada en la infanciaUn espacio desaprovechado es un valioso bien perdido, un aliado que quizás hubiese sido clave para algún o algunos desarrollos preciosos en este niño, en aquella niña, en el conjunto incluso…

Puede que estos elementos o claves resulten un tanto extraños o incluso ajenos a los planteamientos y procedimientos educativos que casi todos/as tenemos en la cabeza por nuestra propia experiencia o la de nuestros hijos/as. Sin embargo no son una mera especulación teórica de quienes escriben estas líneas, sino que están extraídos de la práctica cotidiana que desde hace años se lleva a cabo en Asturias desde escuelas de pedagogías activas no directivas, como La Quinta´l Texu (Oviedo) o La Andolina (Gijón), que velan con mimo por ese cultivo de las personas junto a otras, promoviendo y posibilitando algo que hoy es más necesario que nunca: una Educación saludable (en todos los sentidos), amigable con la/s infancia/s y sobre todo feliz.